“BACK TO BLACK”: AMY WINEHOUSE Y LA PALABRA DE LA DIRECTORA DE SU BIOPIC

El último ángel del soul ya tiene la película que relata su ascenso meteórico a la fama y su relación tóxica con Blake.

Su prematura muerte a los 27 años agiganta el mito de un ícono que conquistó el mundo con una actitud imperosa, un carisma sinigual, el corazón roto y tormentos que la perseguían. Si te gusta mucho su música, te recomendamos tener pañuelitos a mano.

Dirigida por Sam Taylor-Johnson (“Cincuenta Sombras de Grey”) la película oscila entre matices familiares y oscuros, que engloban el complejo mundo de Amy.

“Yo quería hacer una película desde la perspectiva de Amy, a través de sus ojos. El único lugar donde su verdad podía ser encontrada era en la letra de sus canciones y en la música”, expresa Taylor-Johnson.

Además, agrega: “Decidí contar su historia a través de sus propias palabras, de las canciones que escribió, de las canciones donde ella vertió su alma. Ella cantó sobre su amor, su dolor, su decepción, todo ello impregnado de una profunda emoción y, a menudo, de un humor salvajemente mordaz”.

“El álbum “Back To Black” (2006) ganó 5 premios Grammy y vendió más de 16 millones de copias, y es el marco de mi película. Los latidos del corazón de Amy, más fuertes con cada desamor, cada canción es un desahogo de apego de su historia de amor entre ella y Blake”, analiza Sam.

La película cuida la faceta más “trash” de Amy, en una decisión que parece acertada para distanciarse del atosigamiento que recibía de parte de los medios.

Si bien podemos verla cayendo en los vicios y clichés del rock (ella se definía como jazz), el personaje que encarna Marisa Abela está rodeado de la luz de su familia y amigos, con picos de contraste oscuro en torno a su amor tóxico.

“Es una historia de amor, es también una carta de amor para ella, y está contada con su voz, sus palabras y su perspectiva. Ella sólo ve el bien, porque el amor es ciego”, cierra Sam.